Blog Zombie

Aquellos que me puedan leer (alrededor de 27 millones de visitas mensuales únicas según Mesaledelnabo Analytics) ya se habrán percatado que llevo un tiempo que actualizo el blog a medias.

La primera excusa sería decir que las navidades quitan tiempo, pero estamos a 14 de febrero y ya no cuela. La segunda podría ser la falta de ganas, pero es una mentira como una catedral. Ganas, las mismas de siempre, las que el cuerpo me pide.

La razón es otra y creo que es una buena razón. Hace prácticamente dos meses surgió una idea, un comentario cazado al vuelo y la rápida respuesta de algunas personas, que me ha llevado a una situación inesperada pero no por ello menos agradable. Me he embarcado en un proyecto con la gente de El Peso De La Vida y Feel The Noise Mag.

Durante todo este tiempo hemos estado haciendo un brainstorming del tamaño del meteorito de Armageddon, buscando nombres, hostings, gente, ideas, formatos… un curro imposible que de no ser por la enorme capacidad de trabajo de Jorge (EPDV) y Joel (FTNM) hubiera sido imposible llevar a cabo.

Ctrl Rock Mag es la suma de las experiencias de tres personas distintas que un día decidieron poner un esfuerzo común para hacer algo novedoso: El formato escogido será una revista mensual online apoyada en una web que se actualizará con noticias frescas y con parte del contenido de la misma revista.

El viernes se inauguró la página. El primer paso, el nacimiento, ya está hecho. Ahora nos quedan muchos más por hacer y esperamos que sea en vuestra compañía. Todavía hay cosas que pulir, mejorar y ampliar, pero creemos firmemente que podemos buscarnos un hueco en la apretadísima oferta estatal de prensa. Ni somos indies, ni somos metaleros, ni somos nada. Prefiero que nos definan como gente que ama la música por encima de muchas otras cosas, sólo eso. Ahora toca demostrar que estamos volcando esa pasión en algo productivo, algo que valga la pena y que toda esta palabrería sirve de algo.

Este blog que empecé hace poco más de un año no va a morir. Si es cierto que puede que no escriba demasiado (tengo pendiente publicar un par de cosas que ya están en El Peso De La Vida), incluso he pensado en darle otros usos a parte del musical, pero quedará en un estado latente. No quiero cerrar el que, en el fondo, es el causante de que yo ahora me haya metido en un proyecto que, espero y deseo, llegue a buen puerto.

Si todo va bien en marzo publicaremos el primer número. Estad atentos.

Pearl Jam – Live On Ten Legs (2011)

No hace tanto que se reeditó el debut de Pearl Jam, “Ten”, pero las celebraciones oficiales son para este 2011 que hemos inaugurado hace escasas semanas. Este año Eddie Vedder y compañía están de aniversario, pues cumplen nada más y nada menos que veinte años, que se dice pronto.

Por este motivo a lo largo del año asistiremos a las reediciones de “Vs.” y “Vitalogy”, una gira de celebración, y la guinda del pastel, un documental titulado Pearl Jam Twenty dirigido por Cameron Crowe (Singles, Casi Famosos…).

Pero primero de todo toca lo que tenemos entre manos, el primer paso de este año de cumpleaños. “Live On Ten Legs” es un recopilatorio de temas en directo grabados durante el periodo de 2003 a 2010, y por el nombre los más fans de los de Seattle ya sabréis que se considera un sucesor espiritual de aquel “Live On Two Legs” (también un directo) que editaron en 1998.

Lo más destacable de este lanzamiento es la inclusión de temas como “The Fixer”, “Got Some”, “Unthought Known” y “Just Breathe”, que pertenecen a su última referencia, “Backspacer”, pero también cabe mencionar las dos versiones incluidas para la ocasión. Ya sabemos que Eddie es muy fan de tocar temas de otros grupos en directo, rara es la vez que no lo hace, pero se agradece mucho que haga un homenaje a incunables (libreros, permitirme la apropiación de la palabra) como Public Image Limited o que demuestre otra vez su pasión hacía la figura de Joe Strummer con el “Arms Aloft” que abre el disco.

El resto de la selección de temas da cera a clásicos como “Alive”, “Yellow Led Better”, “Jeremy”, “State Of Love And Trust”, “Nothing As It Seems” o “Spin The Black Circle”, pero quizás con la intención de ofrecer algo “distinto” dejan de lado canciones igual de conocidas como “Black”, “Better Man” o “Even Flow”. También creo que es importante mencionar la falta de representación de un disco como “No Code”, ya que no hubiera estado de más un “Hail Hail” o un “In My Tree” (por pedir que no quede) entre los temas de “Live On Ten Legs”, aunque este pequeño detalle, que puede hacer que hagamos alguna mueca, no le resta demasiado al resultado final.

Y es que mientras no olvidemos que estamos ante un entrante para la que se avecina, un regalito para aquellos fans que siguen a la banda a todas partes, disfrutaremos de este “Live On Ten Legs”. Por qué a lo mejor Pearl Jam hace tiempo que compositivamente llegaron a su tope, pero en directo siguen siendo tan fascinantes como honestos.

Live On Ten Legs en Spotify

Colaboración con El Peso De La Vida 

Los mejores de 2010

Después de estos días de confusión, comidas y demás, me digno a poner de una vez la lista de mis discos favoritos del año que ya dejamos. En El Peso De La Vida está también esta lista, la de mis compañeros y la que escogimos entre los cuatro tras un intercambio de alrededor de 40 mails decidiendo como la íbamos a ordenar y qué grupos escogíamos.


Internacional:

1. Kvelertak – Kvelertak

¡Menuda sorpresa el debut de estos noruegos! Metiendo en una batidora black metal, punk, rock e incluso algo de death metal, han conseguido un disco excitante, fresco, bruto y que rebosa riffs asesinos por doquier. Mi favorito del año, de lejos, el que más he quemado y disfrutado.

2. Killing Joke – Absolute Dissent

Estos veteranos curtidos en más batallas de las que podríamos recordar lo han vuelto a hacer. Otro disco (y ya van…) repleto de himnos, esta vez repasando las distintas herencias de todas sus etapas. Bajos punzantes e hipnóticos, riffs afiladísimos y la clásica voz de Jaz Coleman. ¿Quien quiere más?

3. Deftones – Diamond Eyes

Han vuelto. Aquellos Deftones que dejaron de vuelta y media a todo el mundo con el estupendo White Pony están entre nosotros de nuevo. No es que nunca se fueran, pero ya se sabe, cuesta hacer algo digno de un hito como ese. Diamond Eyes lo logra con alguno de los mejores temas de la factoría de Chino Moreno & Cia. Y yo que me alegro.

4. Crystal Castles – Crystal Castles II

Me asustaba el hype que hay alrededor del grupo, pero una cosa no quita la otra una vez superado ese prejuicio. Menudo pelotazo el de este dúo, repleto de electrónica anárquica, retales de new wave y sonido 8-bit. Pero por encima de todo, rebosando personalidad y temazos.

5. Arcade Fire – The Suburbs

Los canadienses hace tiempo que se han ganado un sitio en el olimpo del pop. Este disco lo refrenda renovando parcialmente la fórmula: Menos épica en favor de algo más “mundanal”, pero con su retórica y su barroquismo como santo y seña. Delicioso.

6. The Jim Jones Revue – Burning Your House Down

7. Danko Jones – Below The Belt

8. Tweak Bird – Tweak Bird

9. Man’s Gin – Smiling Dogs

10. Melissa Auf der Maur – Out Of Our Minds


Nacional

1. Lüger – Lüger

Psicodelia y krautrock siempre han ido de la mano, pero el idilio que viven en este disco es de fuera de este mundo. Un disco espacial, lisérgico y con un toque distinto a cargo de unas guitarras rezumando suciedad en sus cuerdas. De verdad que con discos así que alguien diga que en nuestro país no se hacen cosas interesantes, es para expulsarlo del universo.

2. The Soulbreaker Company – Itaca

Los de Vitoria llevan un carrerón que asusta. Cimentando su sonido en el rock de los 70 es obvio decir que no inventan nada, pero cuando esas guitarras suenan, cuando se mezcla tan bien psicodelia, blues e incluso pop, no puedes sino enarbolar una bandera blanca, rendirte, y asumir que esta gente está a un nivel espectacular.

3. Toundra – II

Nunca he sido muy fan de todo lo “post”, pero II está muy bien facturado. Es ambicioso, es preciosista en las melodías, en las atmósferas y es imaginativo. Todos los adjetivos que un buen disco de post rock desearía se encuentran en este segundo trabajo de los madrileños.

4. Nothink – Hidden State

Compañeros de sello de Toundra (Aloud Music), Nothink se fueron a Seattle a grabar Hidden State. ¿El resultado? Un disco de rock alternativo dinámico, moderno y compacto como un bloque de hormigón. El salto cualitativo que dan con este trabajo les confirma como uno de los grupos más interesantes del panorama estatal.

5. Enrique Bunbury – Las Consecuencias

Después del rockero Hellville Deluxe, Bunbury vuelve con un disco en el que decide bucear en el océano de lo introspectivo. Repleto de medios tiempos y sonidos acústicos, el cantautor se recrea en atmósferas oscuras y tristes que hacen de este un trabajo tan personal como bello.

6. Uzzhuaïa – 13 Veces Por Minuto

7. Angelus Apatrida – Clockwork

8. Totälickers - El Poder Absoluto Aniquila La Vida

9. The Closers – Gliese 581

10. Mamá Ladilla – Jamon Beibe


Conciertos


1- Godflesh (Supersonic Festival, Birmingham)

2. Alice In Chains (Razzmatazz, Barcelona)

3. Greg Dulli (Sala Sidecar, Barcelona)

4. The BellRays (Sala López, Zaragoza)

5. Airbourne (Azkena Rock Festival, Vitoria)


Especial Decepciones 2010:


- El último disco en solitario de Serj Tankian: Innecesario, ya se sabe que quien mucho abarca, poco aprieta.

- El retorno después de 8 años de Murderdolls. Lo tenían muy fácil para hacer un disco digno, pero cualquiera lo diría escuchando Women & Children Last. Aburrido.

- Korn. Su último disco quiere volver a las raíces del sonido de sus inicios y lo único que logra es dar la sensación de que, como banda, están más perdidos que nunca.

- La gira de Limp Bizkit. Su concierto de Barcelona parecía la presentación del Chocolate Starfish. Fred Durst vive de la música gracias a la nostalgia de aquellos que crecieron con sus discos hace 10 años. Veremos cuando se hagan mayores quien le bailará el agua.

El follón del Sindegate

Día ajetreado hoy para la esfera internetera. Como muchos ya sabéis, se debatía en el congreso la aprobación de la Ley Sinde. No lo he seguido mucho todo este embrollo, lo reconozco, pero la polvareda que ha levantado el tema (en redes sociales sobre todo) ha sido tan digna (y sonora) como para decidir meter un poco el hocico a ver qué se cocía.

Vaya por delante que el contenido de la susodicha Ley no me lo sé de memoria ni conozco los entresijos legales que la completan, pero si tengo muy claras ciertas cosas. Primero de todo, como poseedor de un blog, esta ley me puede afectar de una manera que, en cierto modo, se podría considerar como bastante quijotesca. Os lo explicaría con mis propias palabras, pero la gente de Binaural lo ha hecho de fábula en una de las entradas de su webzine que define a la perfección lo que puede dar a pie la Ley de Economía Sostenible para los bloggers y editores de medios no profesionales.

Segundo, como usuario de internet estoy en absoluto desacuerdo por el fondo y las formas con las que se ha llevado este asunto. Como en otras tantas cosas, el gobierno tira por el camino más recto de manera torticera y cutre, ofreciendo concesiones a cambio de votos que refrenden la ley. Que si, que es una práctica extendida desde que la democracia existe, pero no por ella menos bochornosa y deleznable y más en situaciones como esta.

Yendo a lo que interesa, este debate que se ha iniciado encierra en sí mismo algo más profundo, una reflexión que es algo que la industria del entretenimiento lleva dos lustros viendo venir y que no ha afrontado por pura cobardía. Es algo que va más allá de la necesaria defensa a la libertad de expresión que conlleva decir NO a esta imposición del lobby formado por sociedades de autores e industria del entretenimiento, en connivencia con un gobierno que ha demostrado con este gesto estar más alejado que nunca del pueblo.

Ese debate consiste en preguntarse, ¿han hecho algo los verdaderos autores intelectuales de la Ley de Economía Sostenible para adaptarse al cambio en los hábitos de consumo que ha supuesto internet? La respuesta es NO. Desde el principio han demonizado la red de redes convirtiéndola en la culpable de todo. Han visto temblar su hegemonía, su negocio, y en vez de adaptarse para sobrevivir, intentan romper las leyes de Darwin creando un engendro que, amparado por el gobierno, pretende decidir por nosotros el acceso a la cultura que queremos tener. Más Gran Hermano imposible.

Peor aún, ¿alguno de ellos ha preguntado a los artistas, a los creadores, qué les parece todo esto? Y no me refiero a las sobadísimas palabras de un tal Alejandro Sanz dando clases de democracia evadiendo impuestos en Miami. Me refiero a esa ingente cantidad de bandas pequeñas y medianas que no pueden salir adelante abandonadas como están en medio de la nada, en terreno de nadie. Sí, ya sabemos que internet hace que pueda ser más fácil darse a conocer. Sí, ahora cualquiera puede grabar algo mínimamente decente sin tener grandes medios para ello. Pero, ¿y si nadie compra esos discos? ¿Van a vivir de dar conciertos únicamente? ¿Es bueno para un artista entrar en un círculo de disco+gira al año a nivel creativo? ¿Esa dinámica ayuda a los que quieren empezar o les supone un lastre desde el principio? No creo que eso sea sostenible para la mayor parte de ellos, y creo que en eso estaremos todos de acuerdo.

Todo este follón del Sindegate oculta algo más que un ataque a la libertad de expresión. Escenifica la divisón existente desde hace tiempo entre una generación entera y los políticos que la representan, pero también me gustaría que sirviera para algo constructivo. Es un buen momento para sentarse y debatir hacia dónde se dirige la relación artista-público: ¿Es lógico que se paguen 20 Euros por un disco en formato físico? ¿Es normal que no veas un duro por el fruto de tu creatividad y trabajo?  ¿Son necesarias ahora las mismas infraestructuras e intermediarios que antes?  Hay que buscar ese punto común, dejar de lado a los que hasta ahora llevaban el palo y la zanahoria, e igualar dos mundos que van a distinta velocidad pero que se necesitan recíprocamente para sobrevivir. Me refiero, claro está, al creador y al consumidor.

No quiero seguir aburriendo porque a partir de aquí creo que es fácil que cada uno extraiga sus propias conclusiones, así que prefiero dejar el texto en este punto. Si acaso, todo esto también ha servido para medir la magnitud que están tomando las redes sociales como altavoces de la sociedad. Y por cierto, una última reflexión (con bastante tono de mea culpa por mi parte), gracias a un tweet de @JoelMerce: Ahora, a ver si aprendemos y protestamos también porque nos joden el futuro.

Cerrando, es justo decir que este texto surge de un intercambio de tweets con @AntonioAgredano, editor de Diarios de Fútbol, pero también músico y ante todo, un tipo que dice verdades como puños.

Monster Magnet – Mastermind (2010)

Poco después de la edición de este Mastermind, muchos fans de Monster Magnet se lamentaban de la salida de Ed Mundell de las filas de la banda capitaneada por Dave Wyndorf. Este hecho de por sí no tendría que afectar para nada a este disco, y sus probables consecuencias no se verán hasta su hipotético sucesor, pero es imposible no sentir cierta tristeza por ser esta la última oportunidad que tendremos de disfrutar de un tándem que ha dado resultados poco menos que espectaculares, aunque sea ya en discos de hace unos cuantos años.

Tirando de veteranía y oficio por el camino más recto, los de New Jersey pueden decir que con este nuevo trabajo dan lo que de ellos se espera, con lo que sus viejos fans ya sabrán que se van a encontrar cuando lo escuchen. El sucesor del atribulado 4-Way Diablo no inventa nada y sigue las pautas del hard rock que llevó a la banda al su máximo apogeo comercial, y esto conlleva que desde hace un tiempo están caminando por esa finísima línea que separa el aburrimiento de lo interesante, con resultados desiguales.

Ejercicios atmosféricos como el de “The Titan Who Cried Like A Baby” o dignísimos lucimientos como el de “100 Million Miles” forman parte de ese lado bueno, hay guitarras musculadas con pinceladas de psicodelia, y todo es 100% sonido magnet, pero por el camino se ha quedado un poco de la brillantez y la frescura que tenían antaño sus composiciones. O lo que es lo mismo, hace tiempo que está todo el pescado vendido y poco más nos pueden ofrecer a estas alturas de su carrera. Si es cierto que el poso existente en el anteriormente mencionado sonido magnet, a veces exige que uno preste atención con varias escuchas, y es probable que el tiempo sea benevolente cuando dentro de unos años se pueda mirar en perspectiva este álbum, pero ahora mismo no puedo evitar que al escuchar temas como “Perish In Fire” o “When The Planets Fall From The Sky” me venga a la cabeza la sensación de haberlos escuchado antes.

Hoy en día no se les puede exigir a Monster Magnet un disco como “Superjudge” o “Dopes To Infinity”, eso es un hecho y creo que lo he dejado bastante claro ya. Acomodarse es peligroso para un grupo, y aunque los de New Jersey no llegan a ese extremo, sus últimas dos referencias discográficas sufren síntomas de que, si no del todo, pueden llegar a convertirse en otra banda más que vive de las rentas de sacar discos de relleno.

Eso sí, si siguen haciendo portadas como esta van a perder más fans que por otras causas, seguro.

Mastermind en Spotify

Colaboración con El Peso De La Vida.